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Gritos contra el PNV en una manifestación en Vitoria
EL PERIODICO Vitoria
La respuesta popular en Vitoria al atentado etarra fue casi inmediata. Unas 4.000 personas se concentraron en la plaza de Correos para expresar su condena del atentado que costó la vida al secretario general del PSE-EE de Ilava, Fernando Buesa, y a su escolta, Jorge Díez, con continuos gritos contra ETA y por la libertad. Los lemas coreados por los manifestantes se repartieron entre el homenaje a los fallecidos y las críticas al PNV, tanto al lehendakari , Juan José Ibarretxe, a quien pidieron la dimisión, como al líder de la formación, Xabier Arzalluz.
En la concentración, los aplausos a los fallecidos fueron alternados con gritos de "ETA kanpora" (ETA fuera), "Fernando, hermano, nosotros no olvidamos," y "Vascos sí, ETA no." También fueron numerosos los gritos contra los nacionalistas, como "Ibarretxe dimisión," "Ibarretxe, ¿dónde estás?" y contra Xabier Arzalluz, a pesar de la presencia en la manifestación del exlehendakari del Gobierno vasco José Antonio Ardanza y del presidente del PNV en Alava, José María Gerenabarrena. Al acto asistieron también numerosos dirigentes socialistas, como el presidente del PSE, José María Benegas, el secretario general, Nicolás Redondo y el secretario de Política Autonómica del PSOE, Ramón Jáuregui. También asistieron el presidente del Congreso, Federico Trillo, y el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja. Posteriormente, Jáuregui, Trillo y Mayor acudieron al domicilio de la familia Buesa para expresar su pésame a la viuda y los tres hijos del dirigente asesinado.
El Periódico. 23 de Febrero de 2000 60.000 personas despiden a
Buesa en Vitoria en un acto cargado de emotividad Durante la concentración se corearon
consignas contra Ibarretxe y Arzalluz JAVIER URTASUN. IÑAKI GOROSTIDI VITORIA.- Miles de personas -60.000,
según la Policía Municipal- inundaron ayer las calles de Vitoria para rendir
homenaje a Fernando Buesa, en un acto cuya fuerte emotividad acabó por
transformarse en un estallido de tensión acumulada, que derivó en una
manifestación política contra la estrategia del nacionalismo vasco en general y
el lehendakari Ibarretxe en particular. Durante la trifulca, que tuvo lugar en la plaza de la Catedral Nueva, donde se ofició el funeral, también se escucharon gritos aislados dirigidos contra representantes nacionalistas: «Asesinos» o «Esos no tienen que llevar escolta», fueron algunas de las frases escuchadas. Al margen de los incidentes ocurridos al final, el acto contó con la presencia, a excepción de José María Aznar, de toda la vida política e institucional española y vasca. Tampoco hubo representación de la Ejecutiva del PNV, si bien pudo verse a importantes miembros alaveses del partido que acudieron a título personal. El socialismo estuvo representado en pleno, encabezado por su dirección a nivel federal y de Euskadi. Almunia, Jáuregui, González, Benegas, Redondo y un largo etcétera de integrantes de la familia socialista caminaron junto a una delegación del Gobierno español encabezada por Piqué y Alvarez Cascos. Representante políticos Por parte de IU, las cabezas visibles fueron Frutos, Ríos y Madrazo, mientras que el Gobierno catalán estuvo presente con su máximo mandatario, Jordi Pujol. El Gobierno vasco también envió una nutrida representación con Ibarretxe y varios consejeros al frente, que estuvieron acompañados por los ex lehendakaris Ardanza y Garaikoetxea. La tensión con la que finalizó el acto contrastó con el sosiego y solemnidad con que comenzó, y que presidió la mayor parte de la marcha. Pocos minutos después de las seis de la tarde, una hora antes del inicio del homenaje, miles de vitorianos se agolpaban en los alrededores de la sede del Parlamento Vasco, donde a lo largo del día había permanecido la capilla ardiente de Buesa. A pesar de la prolongada espera, el silencio envolvía el centro de Vitoria. Tan sólo La Internacional, entonada a media voz por un grupo de militantes socialistas, perturbó durante breves instantes la quietud del momento. El cortejo fúnebre A las 19.05 horas, el ataúd, envuelto en una ikurriña y una bandera del PSE-EE, atravesó la puerta del Parlamento Vasco con los acordes fúnebres y el Agur Jaunak que interpretó la banda de música de la Ertzaintza. El estruendo de miles de personas aplaudiendo recibió al féretro, que era portado alternativamente por varios cargos socialistas que tuvieron especial relación con Fernando Buesa. Entre éstos, los parlamentarios Carlos Totorica, José Antonio Maturana, Jesús Loza o Víctor García Hidalgo, muchos de ellos emocionados por la multitudinaria despedida que Vitoria rendía al dirigente asesinado. Pero el rostro que mejor reflejaba el sentir del acto era el del senador Javier Rojo. A la vez emocionado y compungido, el compañero y amigo de Fernando Buesa -fue también el primer en conocer la fatalidad- miraba a la gente que se amontonaba en los lados en señal de agradecimiento. Entre el público, se podían observar carteles con la leyenda «ETA asesinos» o «Basta ya», mientras que en algunas solapas se veían lazos negros. Detrás del féretro, la viuda y los hijos de Fernando Buesa caminaban con la mirada en el suelo y las manos cruzadas por delante sujetando una rosa. El paso del féretro era saludado con aplausos y con una lluvia de rosas que se posaban sobre el coche fúnebre. Una mujer se adelantó un poco para santiguarse y musitar: «¡Pobre hombre!». El funeral, que se celebró a las 20.30 horas, sin presencia de los numerosos informadores que cubrían el acto por expreso deseo de la familia, fue oficiado por el obispo de Vitoria , Azurmendi. Durante la homilía, el prelado destacó el enorme trabajo realizado por Fernando Buesa «en la búsqueda de la paz y la Justicia», y del mismo modo su capacidad para defender sus convicciones políticas con «valentía». «Tal vez los que le han matado», añadió, «han pretendido acallar su voz valiente».
El Mundo. 24 de Febrero de 2000 El PNV acusa al
Gobierno y al PP de organizar
La Estrella
En la nota, el PNV considera que se produjo en Vitoria un "montaje electoral y de agitación" cuyo objetivo era "pretender identificar en el mismo plano al terrorismo con la dirección nacionalista y con el lehendakari". A juicio de la formación nacionalista, el PP ha organizado un montaje en Vitoria "con la colaboración del Gobierno español, de algunos medios de comunicación bajo su control y de funcionarios públicos". "Actos de protesta como el del miércoles no se improvisan. Ni los carteles, ni el llevar megafonía, ni los movimientos de gentes, ni los autobuses con distintas procedencias. Lo mismo que ocurrió cuando el asesinato de Miguel Angel Blanco, que fue cuando comenzaron a acuñarse nuevos eslóganes como el de 'ETA, no; vasco sí'", agrega el comunicado. El PNV cita al Cesid como el autor de estos eslóganes y de "muchas otras actividades de agitación ciudadana en el País Vasco". "Existe la impresión de que hay intencionalidades ubicables en un ministerio de Madrid, de que quieren que se vuelva a la época en la que los guerrilleros de Cristo Rey campaban a sus anchas, aunque la organización actual es mucho más sofisticada y con muchos más medios", añade. El PNV estima que "de las cadenas y los bates de béisbol se ha pasado a operativos de manual de agit-prop (agitación y propaganda), intentando trasladar la discusión y hasta la crispación política a una crispación y división social". Reacciones al comunicado nacionalista Las reacciones a este comunicado no se hicieron esperar por parte de los partidos políticos. El secretario general del PSOE y candidato a la presidencia del Gobierno, Joaquín Almunia, dijo ayer que "lo único organizado y programado era el asesinato" de Fernando Buesa y su escolta, y añadió que los responsables son siempre los mismos: los terroristas y quienes "tratan siempre de explicar la razón del asesinato y la sinrazón de las víctimas". "Ya pueden ir olvidándose, por si alguna rendija de esperanza les quedaba, de que después del 12 de marzo haya un Gobierno en España que vaya a dialogar con quienes matan. Lo único que hay que hacer es perseguir a los asesinos", subrayó. El líder socialista reiteró su petición al PNV de que aclare dónde está a los ciudadanos vascos "que ayer lloraban de rabia e indignación" y de que explique "si está de nuestro lado o si quiere situarse en una posición de equidistancia". Por su parte, el secretario general del PP, Javier Arenas, pidió ayer al PNV que "no insulte a la inteligencia de los vascos y de los españoles" y que "se quite la venda de los ojos y los tapones de los oídos y escuche el clamor popular contra el terrorismo", al tiempo que lamentó que "este comunicado caiga en el insulto, la calumnia y la descalificación". También dentro de las filas del PP, el diputado general de Alava, Ramón Rabanera, emplazó ayer al lehendakari, Juan José Ibarretxe, a desmarcarse públicamente del comunicado emitido por el PNV, ya que, a su juicio, supone "un agravio para los millares de ciudadanos que se manifiestan espontáneamente por la paz". Calificó de "indignante" que "el PNV ignore el sentir espontáneo de los alaveses tras el asesinato de Fernando Buesa y que no sólo no recapacite sobre el significado de estas protestas, sino que diga que han estado organizadas por un partido político". Por su parte, un grupo de antiguos militantes y simpatizantes de Euskadiko Ezkerra se atribuyó ayer la autoría de los carteles en los que se pedía la dimisión del lehendakari, Juan José Ibarretxe, exhibidos durante los actos fúnebres en memoria del líder del PSE-EE asesinado, Fernando Buesa, y rechazaron la teoría del montaje de propaganda contra el PNV. Un antiguo y conocido militante de EE en Vitoria, que prefiere permanecer en el anonimato, quiso mostrar su "indignación" ante las afirmaciones del presidente del PNV, Xabier Arzalluz, quién achacó la difusión de dichos carteles a una campaña organizada por parte del PP y del Gobierno contra los nacionalistas.
Estrella Digital. 25 de Febrero de 2000. El PNV acusa al Gobierno de orquestar el acoso a Ibarretxe ANA GARBATI Corresponsal. Bilbao
El PNV acusó ayer al PP y al Gobierno de promover y organizar la protesta contra el lehendakari Juan José Ibarretxe y los peneuvistas que se oyó en las calles de Vitoria durante el cortejo fúnebre que acompañó el miércoles el féretro del socialista Fernando Buesa. En un comunicado, el PNV atribuye a los populares, "con la colaboración del Gobierno español", la organización de "un montaje electoral y de agitación" con la intención de identificar a ETA con el lehendakari y el nacionalismo vasco.
La nota cita al Cesid como responsable de los lemas coreados y de otras actividades de agitación. "Existe la impresión de que hay intencionalidades ubicables en un ministerio de Madrid de que quieren que se vuelva a la época en la que los Guerrilleros de Cristo Rey campaban a sus anchas". El PNV argumenta que actos de protesta como el del miércoles --acudieron casi 70.000 personas-- "no se improvisan: ni los carteles, ni el llevar megafonía, ni los movimientos de gentes, ni los autobuses con distintas procedencias".
"Agentes con papelitos" Los autores del montaje, según el comunicado, son el PP y el Gobierno central con la colaboración de algunos medios de comunicación "bajo su control y de funcionarios públicos". Asimismo, cita al Cesid como organizador de "muchas otras actividades de agitación ciudadana en el País Vasco". Poco después, Arzalluz ratificó el contenido de la nota. Y llegó a decir que había visto a "funcionarios y agentes (del Cesid) que repartían papelitos". Un grupo de antiguos militantes de Euskadiko Ezkerra replicó ayer al PNV que no hubo montaje y se atribuyó la autoría de los carteles en los que se pedía la dimisión del lehendakari . El pronunciamiento del PNV fue replicado enseguida por los socialistas vascos, que reprocharon al lehendakari no haber dado la cara ante los miles de personas que esperaban su salida de la catedral tras el funeral de Buesa. El compañero y sustituto de Buesa, Javier Rojo, tras subrayar que en las calles de Vitoria hubo dolor y rabia contenida, censuró a Ibarretxe por "no haber estado a la altura de las circunstancias". "El presidente de un Gobierno nunca sale por la puerta de atrás", dijo. Fuentes próximas al lehendakari consideraron la crítica "injusta y oportunista" porque la única razón, dijeron, que le movió a salir por la puerta de atrás de la catedral fue "evitar que se enervaran más los ánimos". Arzalluz respondió a quienes le exigen la ruptura del Pacto de Lizarra. "No es tiempo de tomar decisiones", dijo, aunque subrayó que si alguien está hundiendo ese foro es ETA. El PNV llamó a participar en la manifestación convocada por el Gobierno vasco para mañana con el lema Necesitamos la paz. Por el derecho a la vida. ETA para . Aunque el PSE-EE está decidido a participar en la marcha, advirtió de que lo hará tras una pancarta propia si Ibarretxe no cambia el lema. Pero, pese a que Arzalluz dijo tras el atentado que se sentía "conmovido" con la actitud del PSE-EE en días de dolor, los socialistas no ocultaron sus críticas al PNV. Rosa Díez consideró la nota de los peneuvistas un "insulto a la ciudadanía". "Es de una indignidad política y de una bajeza moral verdaderamente difíciles de superar", añadió. Y acabó: "Sólo desde la paranoia se puede concluir que en Vitoria hay 60.000 miembros del Cesid". Por la noche, el PSE transformó la apertura de campaña en un acto de homenaje a Buesa. Díez repartió leña contra Ibarretxe por "no haber dado la cara" ante los ciudadanos que le abuchearon en Vitoria y contra el PNV por apuntar que una conspiración del Cesid movilizó a las 70.000 personas que despidieron a su compañero. Nicolás Redondo reconoció de manera especial a quien fuera su oponente --Buesa promocionó a Díez en las primarias del PSE-EE-- y dijo que el dolor por el asesinato puede servir de "trampolín" para el logro de los objetivos socialistas. El secretario del PSE emplazó a Arnaldo Otegi a que responda si considera "justo" el asesinato de Buesa.
El Periódico. 25-2-00 El PNV olvida a Buesa y hace de la manifestación contra ETA un acto de adhesión a Ibarretxe
VITORIA. J. J. Saldaña El PNV trató de convertir la movilización en contra de ETA en un plebiscito a favor de Juan José Ibarretxe ya que, si bien hubo algún grito contra ETA, lo que se coreó de forma orquestada e incesante fueron consignas de apoyo al lendakari. La otra manifestación, encabezada por la esposa e hijos de Buesa, fue sobre todo silenciosa y transcurrió entre aplausos y gritos de «libertad» y «Basta ya. ETA no». Los incidentes comenzaron desde el inicio de la manifestación. Minutos antes de las cinco de la tarde, los escoltas que acompañaban a Ibarretxe y al resto de dirigentes nacionalistas se abrieron paso a codazos para atravesar, en la plaza de la Constitución, la manifestación de PSOE, PP y UA, cuyo lema «Basta ya. ETA no» portaban la viuda y los hijos de Fernando Buesa junto a las máximas autoridades alavesas: Ramón Rabanera, diputado general; Alfonso Alonso, alcalde de Vitoria; y los principales dirigentes de estos partidos así como el presidente del Foro de Ermua, Vidal de Nicolás. Esta movilización, que también respaldaron el colectivo de víctimas del terrorismo y lo sindicatos CC.OO y UGT, transcurrió la mayor parte del tiempo en silencio y entre aplausos. También se veían carteles como «Ibarretxe dimisión, viva la Constitución». La llegada de Ibarretxe, del presidente del Parlamento vasco, Juan María Atucha, de los diputados generales de Vizcaya y Guipúzcoa, del ex presidente José Antonio Ardanza y gran parte de su gobierno fue recibida con gritos, una gran pitada y también aplausos de los miles de manifestantes congregados en dicha plaza, que era el punto de partida. El paso de las personalidades nacionalistas, rodeadas de un amplio dispositivo de seguridad integrado por ertzainas y agentes no uniformados, se saldó con tres periodistas golpeados, entre ellos los cámaras de TVE y Canal Plus. Ibarretxe y su comitiva no abandonaron el paso ligero, que marcó su escolta a golpe de codazos. La gente empezó a gritar «Ibarretxe aurrera» y este coro se pudo escuchar de forma incesante durante todo el recorrido de la manifestación, cuyo verdadero objetivo era la condena del terrorismo. A ambos lados del recorrido, simpatizantes del PNV llegados en su mayoría de otros lugares del País Vasco en autobuses, acapararon el espacio por donde debía transcurrir la manifestación portando ikurriñas y carteles en los que se leía «ETA ez, lehendakari aurrera » o «ETA ez, lehendakari bai». La manifestación se convirtió así de forma orquestada en un acto de adhesión al lehendakari. La actitud de estos simpatizantes, que bloquearon la salida de la segunda manifestación y ralentizaron su paso, provocó momentos de tensión cuando algunos de ellos se encararon con el delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villar. También se pudieron escuchar insultos a algunos medios de comunicación a lo largo de su recorrido y un periodista de El Correo llegó a ser agredido. Otro conato de enfrentamiento se produjo cuando se cruzaron manifestantes de ambos bloques y los partidarios de Ibarretxe increparon a los que portaban pancartas en su contra instándoles a irse a España. Una hora después de que saliera la manifestación en la que iba la familia de Fernando Buesa, la primera pancarta con el lema del lendakari «Necesitamos la paz. Por el respeto a la vida. ETA para» ya había llegado a la plaza de la Virgen Blanca. Sin esperar al resto de la manifestación ni a la viuda e hijos de Buesa. Ibarretxe llegó rodeado por la comitiva nacionalista, en la que se encontraban Jon Buesa, hermano del político asesinado, y Javier Arzalluz, que ayer quiso pasar desapercibido, además de miembros de EA como el defensor del pueblo vasco, Xabier Markiegi. Ante un público que le gritaba insistentemente «aurrera», Ibarretxe afirmó que «hemos venido aquí a recordar a Jorge y a Fernando» y aseguró que «hoy estamos más cerca de la paz». Después de unas breves palabras y tras guardar un minuto de silencio por las dos últimas víctimas de ETA, dio por concluida la manifestación. En ese momento, el segundo bloque de la marcha no había recorrido ni tan siquiera la mitad del trayecto. En el transcurso de la misma se corearon consignas como «todos somos del CESID», «ETB manipulación», «Ibarretxe dimisión», «Libertad» y «ETA no, Basta ya». Tras pasar por la Virgen Blanca la manifestación de Gesto por la Paz e IU, que hacía de nexo de unión entre los otros dos bloques, llegó a esta céntrica plaza el final de la marcha promovida por el PP, el PSOE y UA. Esto se producía una hora después de que Ibarretxe diera por concluida la convocatoria. El sustituto de Buesa al frente del PSE en Álava, Javier Rojo, ante una plaza repleta de nuevo por la multitud, acusó al lehendakari de no haber estado a la altura. «Aquí falta el lehendakari», subrayó el senador socialista, y le envió un mensaje: «Quiero transmitirle -dijo refiriéndose a la gente congregada- con esos ojos, con esa cara, con esa ilusión, que nos escuche, que nos mire, que vea lo que decimos, que queremos ser parte importante de este pueblo porque todos los que estamos aquí somos vascos». Tras guardar un minuto de silencio, la multitud no se disolvió hasta que la viuda de Buesa, envuelta en lágrimas y arropada por sus tres hijos, abandonó el lugar en medio de gritos de «Viva Fernando». Según la Policía Municipal, cerca de 100.000 personas secundaron esta manifestación contra ETA, que tuvo distintos lemas y muy distintos propósitos.
ABC. 27 de Febrero de 2000 100.000 vascos se manifiestan contra ETA divididos por el papel de Ibarretxe
Por un lado, el PNV convirtió la manifestación convocada tras el asesinato de Fernando Buesa y el ertzaina Jorge Díez en una movilización nacionalista de apoyo al lehendakari. Al inicio de la marcha, los ciudadanos se manifestaron tras una pancarta con el lema propuesto por Ibarretxe: «Bake behar dugu (Necesitamos la paz). Respeta la vida. ETA gelditu (ETA para)». Entre los manifestantes se corearon frases de apoyo al lehendakari. Más atrás, marcharon, tras una pancarta con el lema «Basta ya, ETA no», los convocados por el PSOE y el Partido Popular. La pancarta la sostenían la viuda y los hijos de Fernando Buesa, el parlamentario socialista asesinado el martes. En esta zona hubo gritos contra Ibarretxe. La convocatoria del lehendakari concluyó, casi una hora después de que el presidente vasco abandonara la plaza de la Virgen Blanca. En ese momento llegaba al final de la manifestación la pancarta portada por la viuda y los hijos de Fernando Buesa. La marcha reveló la fractura política entre el PNV y los partidos no nacionalistas vascos, una dinámica que también se ha trasladado al ámbito social y que ayer provocó que la sociedad vasca se dividiera ante una declarada muestra de repulsa a ETA. El lehendakari, Juan José Ibarretxe, pretendió trasladar una imagen de normalidad en el desarrollo de una manifestación marcada por la tensión. Tensión en el inicio de la marcha cuando el grupo encabezado por el presidente vasco pretendió ganar la cabeza de la convocatoria, tensión cuando varios ciudadanos intentaron colocar una pancarta en la plaza de la Virgen Blanca en la que se exigía la dimisión del lehendakari y tensión, mucha tensión, cuando todos los dirigentes nacionalistas abandonaron el final de la marcha mientras en la lejanía aparecía la pancarta sostenida por la viuda y los hijos de Fernando Buesa. La convocatoria se convirtió en un clamor unánime de los seguidores nacionalistas por el proyecto político de Ibarretxe. «Ibarretxe, aurrera» (Ibarretxe, adelante) se convirtió en la consigna más coreada durante la apenas una hora que duró el recorrido del grupo que lideraba el presidente del Gobierno vasco. Ibarretxe, el hermano de Fernando Buesa y dirigente del PNV en Alava, Jon Buesa, los ex lehendakaris José Antonio Ardanza y Carlos Garaikoetxea, Xabier Arzalluz, Josu Bergara, diputado general de Vizcaya y Román Sodupe, diputado general de Guipúzcoa encabezaban una amplia representación nacionalista en la que también se incluían representantes de Elkarri como Jonan Fernández o sindicalistas nacionalistas como José Elorrieta. Todos ellos caminaron detrás del lema de la convocatoria «Bakea behar dugu (Necesitamos la paz). Respeta la vida. ETA gelditu (ETA, para)». Seguridad La delegación nacionalista, blindada por tres cordones de seguridad formados por simpatizantes del PNV, ertzainas uniformados y agentes de paisano, consiguió el respaldo de sus militantes durante la primera parte del recorrido y en su llegada a la plaza de la Virgen Blanca. Un respaldo social que contrastó con las descalificaciones recibidas por el presidente vasco durante los funerales celebrados por el dirigente socialista celebrado el pasado miércoles. Miles de simpatizantes nacionalistas aclamaron al lehendakari con gritos y pancartas de «ETA ez, lehendakari bai» (ETA no, lehendakari si) y «ETA gelditu, lehendakari aurrera» (ETA para, lehendakari adelante). El desarrollo de la manifestación, a lo largo de la avenida de Vitoria, contó con un marcado apoyo nacionalista que coreban consignas de apoyo al lehendakari, mostraban pancartas de adhesión a su política, exhibían ikurriñas y descalificaban a los medios de comunicación que cubrían la marcha. Juan José Ibarretxe con parte de su Gabinete, el Ararteko (Defensor el pueblo vasco) Xabier Markiegi y ex consejeros como Javier Retegi se mantuvieron en una actitud serena y habían recorrido prácticamente más de la mitad del recorrido, cuando aún no había arrancado la cabeza de la manifestación de la plaza de la Constitución, lugar elegido por el lehendakari para iniciar la marcha. La división política que impregnó la convocatoria aún quedó aumentada cuando detrás de los militantes nacionalistas que acompañaban al lehendakari se situó un importante grupo de miembros del colectivo Gesto por la Paz. Su presencia, con un recorrido desarrollado en un silencio sólo roto por los aplausos, también evitó que pudieran producirse conatos de agresiones en una atmósfera cargada de tensión. No hubo ninguna agresión física entre los miles de ciudadanos que ayer recorrieron las calles de Vitoria, aunque sí algunos forcejeos. El incidente más llamativo se produjo cuando Ibarretxe atravesó escoltado por ertzainas uniformados el lugar que ocupaban los dirigentes no nacionalistas. Un anciano y dos periodistas de televisión, de la agencia Efe y de CNN+, resultaron golpeados por personas que portaban pegatinas del PNV. Se intentaba que no grabaran el momento en que algunos pedían la dimisión del lehendakari.
El Mundo. Domingo, 27 de febrero de 2000. |