En una
manifestación convocada por Basta Ya!
Miles
de personas piden en San Sebastián que no se impongan las ideas
nacionalistas
San
Sebastián / Bilbao. (Agencias).- Miles de personas participan en la
manifestación convocada por la plataforma Basta Ya en San Sebastián bajo el
lema "no al nacionalismo obligatorio. Por la Constitución y el Estatuto". El
Gobierno la considera un "éxito total" y destaca la masiva participación
ciudadana. Las citadas fuentes aseguran que más de 150.000 personas han
respondido a la convocatoria.
El Gobierno central, el PSOE y el PP han decidido arropar la manifestación
convocada por la iniciativa nacionalista 'Basta ya' que ha recuperado el
mensaje en favor del Estatuto y la Constitución que enarboló en la segunda
manifestación del 23 de septiembre del 2000, y le ha añadido el lema
"Nacionalismo obligatorio no ".
La manifestación que comenzó a las 17.30 horas en los jardines de Alerdi
Eder supone una reivindicación de las víctimas del terrorismo y del actual
marco constitucional, así como una crítica a la posición del Gobierno vasco
y del PNV. Los asistentes corearon "Libertad, libertad" durante los tres
kilómetros de recorrido de la marcha mientras por encima de sus cabezas
volaban globos con los colores la ikurriña, otros con los colores de la
bandera española y otros azules simbolizando la ciudad donostiarra.
Por parte del PSOE acudieron entre otros, Patxi López, secretario general en
el País Vasco; Trinidad Jiménez, candidata a la Alcaldía de Madrid; y Txiqui
Benegas. El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero,
declaró que la manifestación constituye "un paso más de la lucha por la
libertad y la convivencia" cuya importancia radica en que surge de la
ciudadanía.
Zapatero subrayó que el lehendakari Ibarretxe está llevando en su ronda de
presentación de su propuesta soberanista "un baño de realismo", puesto que
ha habido un número importante de sectores, más allá de dos partidos, que la
han dado un no rotundo a su propuesta, por el método y por el fin. Para
Zapatero, el lehendakari lo que tiene que hacer es cerrar la presente ronda,
y abrir otra nueva para presentar una propuesta en favor de la libertad y de
la defensa de la democracia y de las víctimas, y asimismo "decir a ETA que
nunca obtendrá nada por la violencia, y que no comparte sus fines ni, por
supuesto, sus métodos".
En representación del Gobierno acudieron los ministros de Asuntos
Exteriores, Ana Palacio, de Interior Angel Acebes y de Justicia, José María
Michavila. El ministro de Interior afirmó que la manifestación abre "una
gran puerta a la libertad" por ello mostró su apoyo a las personas que
sufren "persecución" frente a aquellos "que pretenden excluir a una parte de
los vascos, restringir sus derechos, amenazarles y coaccionarles".
Entre los miles de asistentes se pudieron ver al Defensor del Pueblo,
Enrique Múgica que acusó al nacionalismo moderado de guardar "cierta
pasividad" frente al nacionalismo violento; a Vidal de Nicolás (del Foro de
Ermua), al filósofo Fernando Savater, al periodista Gorka Landáburu, al
párroco de Maruri, Jaime Larrinaga, a Nicolás Redondo, al escultor Agustín
Ibarrola, y a Consuelo Ordóñez, hermana del dirigente del PP Gregorio
Ordóñez asesinado por ETA. Esta última reclamó, momentos antes de comenzar
la marcha, el derecho a tener "una vida tan normal como la que viven los
nacionalistas" y poder vivir "sin miedo".
Mensajes contra ETA
En las pancartas de la manifestación se
podrían leer mensajes como "ETA no"; "Nacionalismo, no, gracias"; "No
nos pondrán de rodillas"; o "Para bailar ese tango hacen falta dos". La
manifestación, que estaba convocada antes de conocerse la propuesta
soberanista de Ibarretxe, tenía como núcleo de su protesta la denuncia de la
falta de libertad para los no nacionalistas en el País Vasco.

La presidenta de la Fundación para la Libertad Edurne Uriarte explicó que en
Euskadi además del problema de ETA cuentan con el problema del no pluralismo
y la coacción para los no nacionalistas que no pueden expresar sus ideas sin
miedo a la presión por parte de los nacionalistas.
El departamento vasco de Interior decidió extremar las medidas de seguridad
para garantizar la ausencia de incidentes. Así ordenó retirar los vehículos
aparcados en las calles por las que discurrió la marcha y vigilar
atentamente su recorrido, además el subsuelo de la ciudad también fue
revisado para evitar posible incidentes durante el desarrollo de la
manifestación.
La marcha se desarrolló con normalidad, entre gritos que pedían la libertad,
los aplausos y algún que otro grito de apoyo al juez Baltasar Garzón. Los
manifestantes se detuvieron a silbar y a abuchear ante un balcón que exhibía
una pancarta en favor de los presos de ETA.
La marcha finalizó en el Bulevar con la lectura de un manifiesto en español,
euskera y francés. En el texto se asegura que la banda terrorista ETA
pretende, "en un proyecto delirante" crear un estado independiente "de la
nada" a partir de "pedazos arrancados" a estados vigentes y en contra de la
voluntad de la mayoría de sus ciudadanos, "es algo así como un Frankenstein
político en la Europa contemporánea: y como el otro monstruo,
desdichadamente, deja su camino sembrado de cadáveres".
Se denuncia que en el País Vasco los ciudadanos no nacionalistas y sus
representantes viven entre atentados y amenazas que hacen imposible la libre
expresión de sus ideas políticas por lo que en muchas ocasiones se han visto
obligados a marcharse. "Gracias a esta limpieza étnica, la hegemonía del
nacionalismo se ve cada vez más consolidada. Y la única oferta de paz que
los nacionalistas gobernantes hacen al resto de la población consiste en
exigirles que acepten sin rechistar tal hegemonía uniformizadora, como
precio al final de la violencia que ellos se encargarán de pactar con ETA",
afirma el manifiesto.
Por ello se reivindica un País Vasco plural en el que tengan los mismos
derechos nacionalistas y no nacionalistas, el cual no existirá hasta que ETA
sea política y socialmente derrotada. Exigen como objetivo prioritario que
cese la violencia terrorista y por tanto apoyan las iniciativas legales y
políticas destinadas a poner fin a su impunidad social.
Por ello exigen a los gobiernos, tanto estatales como autonómicos, plena
protección y reconocimiento no sólo de sus personas sino también de sus
proyectos de convivencia. "Reivindicamos la ciudadanía constitucional
desligada de imposiciones étnicas, dentro de la cual puedan desarrollarse
-una vez conseguida y asentada la paz- todas las propuestas democráticas de
futuro", concluye el texto.
Uno de los pocos incidentes reseñable durante la marcha fue el abucheo de
los manifestantes a una mujer asomada en un balcón de la calle Prim en el
que había una pancarta con un lema que pide el traslado de los presos de ETA
al País Vasco. Al paso de la marcha frente a este balcón, muchos de los
asistentes abuchearon y silbaron a la mujer mientras daban gritos de "no son
presos, son asesinos". Agentes de la Ertzaintza se situaron ante la puerta.
A las siete menos de cuarto de la tarde, en el cruce de la calle Urbieta con
San Marcial se ha registrado un intercambio de gritos e insultos entre un
grupo de simpatizantes de Batasuna y los manifestantes que se han encarado
con los primeros mientras les dirigían gritos de "asesinos". Dotaciones de
la Ertzaintza que estaban en el lugar han impedido que el incidente fuera a
mayores.
La Vanguardia. 19 de
Octubre de 2002
Multitudinaria marcha en el País
Vasco
Una manifestación contra el "nacionalismo
obligatorio"
que condena a los no nacionalistas a sufrir la persecución y los ataques
de ETA, ciento cincuenta mil personas recorrieron la ciudad de San
Sebastián al grito de "¡Libertad, Libertad!". Varios comentaristas
europeos han destacado que en el País Vasco es la única región de la Unión
Europea donde se producen este tipo de revindicaciones de un amplio sector
de la población en favor de la libertad de expresión abrogada por el
terrorismo.
Según la organización convocante, "¡Basta ya!" y las principales fuerzas
políticas no nacionalistas como el PSOE y el Partido Popular, más de
doscientas mil personas se han ido del País Vasco atemorizadas por los
ataques de ETA y la exclusión por parte de los nacionalistas que
gobiernan la comunidad autónoma.
La gran afluencia de público desbordó las mejores expectativas de los
convocantes. Dirigentes de los partidos que apoyan la Constitución y el
Estatuto de Economía marcharon juntos detrás de los familiares de las
víctimas y personalidades de la cultura vasca.
Esta demostración se produce en un momento de gran enfrentamiento entre
los nacionalistas y el gobierno, apoyado por la oposición, después de
las medidas legales para ilegalizar a Batasuna, la coalición política afín
a ETA.
Varias pancartas apoyaban al juez Baltasar Garzón quien declaró ilegal a
Batasuna y también denunció la "limpieza étnica" contra los no
nacionalistas.
Los partidos nacionalistas criticaron la demostración acusando a los
organizadores de favorecer una fractura de la sociedad vasca.
El Clarín. Diario
argentino. 20 de Diciembre de 2002
MANIFIESTO
'Nacionalismo obligatorio no. Estatuto y Constitución sí'
Texto
íntegro del manifiesto que leído –en euskera, español y francés– en el
bulevar de San Sebastián, al término de la manifestación.
“Desde hace más de un cuarto de siglo, el
País Vasco soporta una plaga terrorista insólita en la Unión Europea, que
ha producido más de ochocientas víctimas mortales y miles de heridos,
secuestrados, extorsionados, etc. El objetivo de la banda terrorista ETA
es imponer un estado independiente, formado por las tres provincias de la
Comunidad Autónoma Vasca, Navarra y la región vasco francesa.
Este proyecto delirante, que pretende crear de la nada un estado que nunca
existió a partir de pedazos arrancados a estados democráticos vigentes y
en contra de la voluntad de la mayoría de sus ciudadanos, es algo así como
un Frankenstein político en la Europa contemporánea: y como el otro
monstruo, desdichadamente, deja su camino sembrado de cadáveres.
En el País Vasco español, que goza de mayor autonomía política y fiscal
que cualquier otra región europea, gobiernan desde hace décadas los
partidos nacionalistas. Los ciudadanos no nacionalistas y sus
representantes, en cambio, viven entre atentados y amenazas que hacen
imposible la libre expresión de sus ideas políticas.
El nacionalismo gobernante da por sentado que son intrusos imperialistas
que no merecen realmente el nombre de vascos: para ellos, sólo son
auténticos vascos los nacionalistas. Miles de ciudadanos vascos no
nacionalistas han tenido que optar por marcharse del país: profesores,
periodistas, empresarios, representantes políticos y gente de toda otra
condición que no quieren verse obligados a guardar silencio o a renunciar
a su ideología.
Gracias a esta limpieza étnica, la hegemonía del nacionalismo se ve cada
vez más consolidada. Y la única oferta de paz que los nacionalistas
gobernantes hacen al resto de la población consiste en exigirles que
acepten sin rechistar tal hegemonía uniformadora, como precio al final de
la violencia que ellos se encargarán de pactar con ETA. Nosotros nos
negamos a aceptar ese planteamiento de nacionalismo obligatorio o
sentencia de muerte. Reivindicamos un País Vasco plural en el que
tengan los mismos derechos nacionalistas y no nacionalistas, el cual no
existirá hasta que ETA sea política y socialmente derrotada.
Aceptamos sin problemas los vínculos culturales que emparientan a
los vascos de España y Francia, pero nos negamos a sustantivarlos en un
mítico sujeto político que exija el despedazamiento de dos estados
democráticos realmente existentes. Exigimos como objetivo prioritario que
cesa la violencia terrorista y por tanto apoyamos las iniciativas legales
y políticas destinadas a poner fin a su impunidad social.
No queremos que el dinero de nuestros impuestos sea destinado
indirectamente a financiar las armas con las que nos matan o amenazan.
Exigimos de nuestros gobiernos, tanto estatales como autonómicos, plena
protección y reconocimiento no sólo de nuestras personas sino también de
nuestros proyectos de convivencia.
Nos negamos a que por la vía de los hechos consumados los
terroristas obtengan una recompensa política por sus crímenes. Y
reivindicamos la ciudadanía constitucional desligada de imposiciones
étnicas, dentro de la cual puedan desarrollarse –una vez conseguida y
asentada la paz– todas las propuestas democráticas de futuro.
|
 |
 |
|