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La viuda del funcionario de prisiones que fue asesinado por ETA abandona el País Vasco 
 Concha Jaular afirma que el crimen reafirma su amor por Máximo y sus convicciones 

 MARIAN RUIZ. COLPISA. VITORIA.  La viuda del funcionario de prisiones Máximo Casado, la última víctima de la organización terrorista ETA, anunció ayer su decisión de abandonar inmediatamente el País Vasco junto con sus hijos. Tan sólo cuatro días después de que la banda armada vasca asesinara a su marido, su viuda, Conchi Jaular, ha optado por alejarse de la tierra en la que han crecido sus hijos. 


Concha Jaular, con su hija Zulaika, poco después del asesinato de su marido. EFE 


 

Así lo dio a conocer ayer a través de una carta dirigida a los medios de comunicación en la que Concha Jaular agradece todas las muestras de solidaridad recibidas tras el asesinato de su marido y en la que también se dirige a la organización terrorista que segó la vida de éste. La viuda de Máximo Casado se suma de esta manera a la lista de personas que escogen cambiar de residencia ante la presión de la violencia terrorista en el País Vasco y lo han hecho público.

Desolada por la reciente pérdida de su marido, Concha se va de Euskadi con lo único que tiene de su marido: sus hijos, Suleika, de 12 años, y Marino, de 18. Así lo anunció tan sólo cuatro días después de que una bomba lapa acabara con la vida de su marido, en un comunicado que inicia con la frase "Gracias, de corazón". Recuerda unos versos de Miguel Hernández: "Tanto dolor se agrupa en mi costado que, por doler, me duele hasta el aliento".

"Lo que más quería"


La viuda de Máximo Casado se dirigió en la misiva a los asesinos de su esposo y a quienes les apoyan. "Me habéis arrebatado lo que más quería en el mundo, pero desde el mismo inmenso dolor desde el que agradezco a la buena gente su solidaridad, sólo puedo deciros que lo único que habéis conseguido es fortalecer infinitamente mi amor por Máximo y por mis convicciones", reza la carta firmada por Conchi Jaular.

En este comunicado, la viuda de Máximo Casado apunta que, con su marcha, gran parte de su vida se queda en la capital alavesa.

"Ahora que me marcho, gran parte de mi vida queda aquí. Al guien dijo que detrás de todas las lágrimas, se rezaga una esperanza y así quiero creerlo. Por eso, gracias a todos, a los que llorasteis conmigo y con mis hijos, y a los que comprendéis mis lágrimas", continúa el escrito de la viuda del funcionario de prisiones.

Agradecimientos


Desde el dolor por el asesinato de su marido, Conchi Jaular quiso dar las gracias a todas y cada una de las personas que en estos días le ofrecieron su apoyo y solidaridad. "Gracias a todos los de Comisiones Obreras, porque sin vuestro calor y vuestra ayuda me siento perdida (...); a ti, subdelegado del Gobierno (César Velasco) y tu hija, gracias por tu exquisito trato y vuestra compañía. A vosotros, los políticos que me habéis visitado, qué os voy a decir, también gracias, os comprendo, y en parte mi futuro, nuestro fu turo, sigue estando en vuestras manos", sigue la carta hecha pública ayer por la viuda de Máximo Casado.

Una larga lista de agradecimientos por las muestras de apoyo recibidas que incluye a los miembros de la Iglesia y a los ciudadanos anónimos que salieron a la calle para manifestar su repulsa por el atentado que costó la vida a Máximo Casado: "Gracias, a ti Vitoria, a vosotros vitorianos anónimos que nos acompañasteis en la capilla ardiente y en la manifestación, gracias de corazón por vuestro apoyo y respeto".

En cualquier caso, las muestras de apoyo no fueron suficientes para que la viuda de la última víctima de ETA haya decidido abandonar el País Vasco junto con sus hijos. Una marcha causada por la violencia terrorista y que se suma a la de otros ciudadanos vascos que en las últimas fechas han anunciado su marcha de Euskadi por la presión del entorno de los etarras, como es el caso del cantautor Imanol, y los profesores de la Universidad Pública Vasca, Txema Portillo y Mikel Azurmendi.

 

EL DIARIO DE NAVARRA

Jueves, 26 de Octubre de 2000